Los bonos del Estado son valores emitidos por el Tesoro a un plazo superior a dos años. Los Bonos del Estado y Obligaciones del Estado son iguales en todas sus características salvo el plazo, que en el caso de los Bonos del Estado oscila entre 2 y 5 años, mientras que en las Obligaciones es superior a 5 años.
Los Bonos del estado y obligaciones del Estado se emiten mediante subasta competitiva. El valor nominal mínimo que puede solicitarse en una subasta es de 1.000 euros, (166.386 pesetas) y las peticiones por importes superiores han de ser múltiplos de 1.000 euros.
En la actualidad el Tesoro emite:
- Bonos a 3 años.
- Bonos a 5 años.
- Obligaciones a 10 años
- Obligaciones a 15 años
- Obligaciones a 30 años
El Índice de Precios de Consumo (IPC) es una medida estadística de la evolución de los precios de los bienes y servicios que consume la población residente en viviendas familiares en España.
El conjunto de bienes y servicios, que conforman la cesta de la compra, se obtiene básicamente del consumo de las familias y la importancia de cada uno de ellos en el cálculo del IPC está determinada por dicho consumo.
A partir de enero de 2002 la metodología del IPC se renovó completamente. Los cambios metodológicos introducidos en este Sistema han hecho del IPC un indicador más dinámico, que se adapta mejor a la evolución del mercado, ya que se podrán actualizar las ponderaciones más frecuentemente. Además, se podrán incluir nuevos productos en la cesta de la compra en el momento en que su consumo comience a ser significativo.
¿Cuando se gana dinero con la deuda?
La rentabilidad que da un instrumento de renta fija (bonos, Letras, fondos de inversión, depósitos a plazo fijo, cuentas remuneradas, etc.) a su poseedor es la rentabilidad nominal. La mayoría de los inversores se centran únicamente en esta rentabilidad nominal y consideran que su riqueza se incrementa exactamente en el porcentaje de dicha rentabilidad nominal. Por ejemplo, si un inversor coloca su dinero en un depósito a plazo fijo a un año que le renta el 4% es bastante habitual que dicho inversor considere que dentro de 1 año será un 4% más rico de lo que lo era en el momento de abrir el depósito.
Esta percepción es errónea, ya que lo que marca el aumento o disminución de la riqueza real es la rentabilidad real, es decir, la rentabilidad nominal menos el efecto de la inflación. Si el depósito ofrece un 4% y la inflación durante ese año resulta ser del 3% la rentabilidad real obtenida por el inversor será del 1% (aproximadamente). Es decir, al cabo de ese año el inversor será solamente un 1% "más rico" (aproximadamente) que en el momento en que abrió el depósito.
Para hallar la rentabilidad real no basta con restar la inflación de la rentabilidad nominal (en el ejemplo sería 4 - 3 = 1), ya que la inflación no afecta sólo a los intereses, sino también al capital inicial. La rentabilidad real del ejemplo sería del 0,97%. Para calcular hay que dividir el capital total al final del año (104 euros; 100 de capital + 4 de intereses) entre 1,03 (3% de inflación). El resultado es 100,97 (104 / 1,03 = 100,97), lo cual quiere decir que 100 euros se han convertido realmente en 100,97 euros, que es una rentabilidad del 0,97%. Esas 3 centésimas que faltan para llegar al 1% (1- 0,97 = 0,03) pueden parecer poco importantes pero en una inversión a largo plazo se van acumulando año tras año en progresión geométrica y acaban siendo una cantidad importante, siempre en contra del inversor en renta fija.
Si la inflación llegara a ser del 5%, la rentabilidad nominal del 4% se convertiría en una rentabilidad real negativa del 0,96% (104 / 1,05 = 99,04; 100 - 99,04 = 0,96%). Por ejemplo, el 1-1-2008 invertimos 100 euros en el depósito y el 1-1-2009 tendremos 104 euros, pero como la inflación ha sido del 5% esos 104 euros del 1-1-2009 valen lo mismo que valían 99,04 el 1-1-2008. Nuestro poder adquisitivo ha bajado un 0,96% en 1 año, o dicho de otro modo, al cabo de 1 año podemos comprar un 0,96% menos de "cosas" que 1 año antes.
Lo normal, aunque no siempre es así, es que la rentabilidad nominal de la renta fija sea superior a la inflación. Eso hace que la rentabilidad real normalmente sea positiva. Pero lo normal, también, es que la rentabilidad real sea muy baja, con lo que la riqueza real de un inversor en renta fija aumenta muy poco a pesar de mantener la inversión durante períodos muy largos de tiempo.